Carta abierta de Enrique Symns al Indio Solari

Suele ser muy criticado y hasta considerado de poca ética utilizar páginas de una revista para referirse a cuestiones «personales». Pero ¿existe algo más que lo personal? Lo siniestro es que no existan revistas que cuenten solo nuestra intimidad. Todos esos mocos que dejamos pegados bajo las mesas de nuestras grandes discusiones. Me gustan los chismes. Son la única información confiable.

Revista Cerdos & Peces #39. Junio de 1991. Por Enrique Symns

(contestación a palabras expresadas por el cantante de «Los Redonditos de Ricota» en el programa «Piso 93» de Rock & Pop)

Voy a referime a vos, Indio, como representante ideológico del grupo y al que los demás se sienten identificados con tus palabras (a menos que supongamos la absurda idea que Poly, Sky, Semiya, Sergio, Walter no sepan hablar. Nunca conocí a una persona que intentando ser sincera no pudiera hablar. Los que se dejan hablar por otros es porque les conviene o porque no les importa o porque ni saben dónde están parados).

Joder: no existió nunca una banda de rock ni de asaltar bancos que no tuviera líderes.
Lo que siempre me sorprendió de tí, líder Solari, fue tu estilo premonitorio: «Estos mismos periodistas que nos ayudan a subir van a tumbarnos y degradarnos».

Curiosamente, esos periodistas (entre los que forzosamente debo contarme) eran amigos o cholulos o fascinados que escribían en El Porteño, en Clarín, Cerdos y Peces, en Humor, La Nación o transmitían en programas de radio mandando bocaditos en contra aún de los mandatos de los dueños de la programación. Ahora todos esos periodistas se han convertido en enemigos. ¿Por qué los critican o cuestionan? ¿O por qué ya no le son necesarios? Ya no se conceden entrevistas, solo se brindó el honor al último reducto cholulo que aún restaba: «Piso 93». Supongo que sólo hasta el día en que el Rafa Hernández, su conductor, declare «Este LP no me gusta».
Dijiste en el programa: «Yo a Enrique antes lo amaba».
Estás en un error. Lamentablemente cuando se quiere, se quiere para siempre aún cuando deba amarse a un miserable que se aprovecha de la impunidad que le confiere la adhesión masiva para justificar su indiferencia por la suerte de esos jóvenes que colaboran en cada recital o disquería a llenar tus alacenas.

Declaraste también que te parecía extraño que se preocuparan por la muerte de un estudiante en un recital y que a esa misma gente no le preocupara la muerte de tantos pibes en el conurbano.

Es cierto. Pero como todo lo cierto siempre es muy falso.

A mí nunca nadie se me murió en la puerta de mi casa. Lo que te hace perder abstracción a la muerte es justamente la percepción animal de la misma.

INDIO: MATARON A UN INVITADO TUYO EN LA PUERTA DE TU CASA.

No digo que tengas la culpa, digo que eres el principal responsable de ejecutar la venganza, y si quieres ponerte más civilizado de clamar por la justicia y si quieres llegar al lugar más maricón: pedir para que no te maten más invitados.

No creo que te queden ganas de dar fiestas. La muerte de un invitado impone luto. ¿Quién podría divertirse después de la muerte de Walter?
A menos que en lugar de una fiesta lo que tu organices sea solo un recital. Y ambos sabemos lo que es un recital:

a) Una buena forma de ganar dinero

b) Una asquerosa forma de hacerse la paja en el escenario.

Dijiste en ese programa: «Nosotros vivimos de lo que recaudamos en boletería y no como otros «x».
Por ejemplo, yo no vivo prácticamente d elo que esta revista produce. Vivo de lo que me gusta; de alguna que otra truchada. Una revista se hace por fiesta, por hobby, Un estafador, un ladrón es un tipo que vive honestamente de su trabajo Un artista es un honrado que roba descaradamente.

Indio, ¿CUÁNTO DINERO LE PAGARON A LA POLICIA PARA QUE CUSTODIE SUS RECITALES Y PARA QUE APALEEN A LOS INVITADOS QUE NO TIENEN ENTRADA?
Pagar dinero a la policía es un delito.
Para eso no es importante.
PAGAR DINERO A LA POLICIA PARA QUE TE CUIDE ES UNA BOTONEADA.

A menos que se trate claro está de salvar el pellejo: los pibes les entregan sus pelpas a la yuta para salvarse, los punteros le entregan la merca y el dinero para salvarse de Caseros. Y también los rockers les pagan para poder hacer una buena bolsa en boletería.

Pero quizá tu no sepas nada. Jamás te vi salir de camarines y mezclarte entre el público. Salir de tu casa y mezclarte con el odio y la alegría y la rabia y la locura y la sordidez de la calle. Nunca vi que nadie te importara más allá de ese círculo de payasos consagrados por la Santa Iglesia católica: tu madre, el tío Paco, el amigo que te sonríe.

Por los términos que vertiste en ese programa, si yo fuera un caballero te retaría a duelo. Florete en mano o pistolón. Porque los caballeros jamás se tocan con las manos para no apestarse con la sangre del enemigo. Si fuera un animal te invitaría a que nos rompiéramos la trucha.
Pero no soy ni una cosa ni la otra.
Lo único que haré, entonces, será ir a verte en el próximo recital, ubicarme lo más cerca posible del escenario y mirarte a los ojos. Tengo curiosidad por saber si algo de vos todavía queda vivo.
O solo queda ese pobre robot que gira y gira desde hace muchos años guiñando siempre el mismo ojo y haciendo siempre el mismo corte de manga, para expresar su deseo de que no lo detengan.
Dices: No, no me detengan a mí, deténganlos a ellos.

Enrique Symms



2 respuestas a “Carta abierta de Enrique Symns al Indio Solari

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