Los redonditos de ricota. Sala Fundart

Los Redondos tocaron en la Sala Fundart. Crónica del show.

Revista Cantarock nro 68. Septiembre de 1986

Autos rayos figuras cuerpos contrastes flashes fusiones… música furiosa de rock sonando en playback mientras todos los espectadores miran la pantalla de diapositivas. Perfecta introducción para sumirse en el recital de los Redonditos de Ricota en la sala Fundart. De un deck sale la música, y desde dos proyectores de diapositivas surge un arte envolvente, hipnótico y de neto corte lisérgico. No estamos en California, no es 1966. Es Buenos Aires y el viaje de dos décadas atrás es ARTE.

«Amo lo efímero, esto es efímero», canta el Indio Solari dando la bienvenida al show. Tras las diapositivas, el inconsciente amaga salir a flote y se forma una hipnosis ascendente. «Estás chiflado y obnubilado, ¿Qué puede ser? tal vez el infierno, quizás el paraíso, seguramente un sueño. Una hermosa pesadilla. Desde el interior de su traje, Skay se contorsiona con un feeling absoluto, que -por supuesto- refleja en su guitarra. El Indio se balancea, se mueve su corbatita y eleva un pie como un péndulo. La base es una fortaleza, Fargo mete sus punteos y Willy saca arabescos del saco. «Siempre jugando con fuego… tibia, calentita y cremosa, mi amor se arrastra y se tira de arriba».

Ya pasaron varios días y el raciocinio hace pensar que fue «una noche de cristal que se hace añicos». ¡No no lo soñé! Pobre, casi ya no llora, atrapado en libertad. ¡A brillar, mi amor, vamos a brillar! Marcelo Fernández Bitar.



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