El ex guitarrista de Los Redondos dejó conformes a los ricoteros del norte
FUENTE: Diario La Gaceta de Tucumán (Lunes 12 de Diciembre de 2005) Por Facundo Pereyra
Skay Beilinson subió al escenario transformado en un animal musical, moviéndose algo agachado, con sus largas piernas encogidas y sacándole a la guitarra fuertes bramidos con sus caricias. Así, durante casi dos horas, el reclamo que lo sigue por el país para que vuelvan a juntarse Los Redondos cedió el paso al disfrute.
Parado al frente de una banda de muy buenos músicos y con los que evidentemente hay mucho feeling, logró hacer sacudir a los tucumanos en un recital compuesto especialmente por temas de sus dos discos como solista, y un puñado de los clásicos de la banda en la que tocó la guitarra durante 30 años. Y satisfizo mucho.
El sábado a las 23, show en el club Central Córdoba empezó con “Genghis Khan”, de su primer disco, “A través del mar de los Sargazos” (2002), y durante la primera hora se sucedieron los temas de ese trabajo y del último, “Talismán” (2004). De Los Redondos sólo hizo “Nuestro amo juega al esclavo ”, de “¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado” (1989). El bloque cerró con “Astrolabio”, de “A través…”, y menos de 20 minutos después la banda volvió a subir.
Tras el breve receso, matizado con cantos elogiosos hacia Skay y su antigua banda, arrancó con “Nene, nena” (editado en un demo en 1982 y en cientos de copias pirata), y con “Todo un palo” (“Un baión para un ojo idiota”, 1988).
Pero no hizo covers de Los Redondos, sino versiones bastante diferentes de las originales y con mucha fuerza y emotividad.
Recuerdos y promesas
Fue una fiesta diferente, en la que se mezclaron los recuerdos de una de las bandas más importantes de la historia del rock argentino, con un presente prometedor para una de las caras visibles de Los Redondos. A fines de 2001, la complicada situación social aceleró el proceso de desgaste que estaba sufriendo la banda, y los músicos decidieron tomarse un período sabático que aún continúa. Inmediatamente, Skay convocó a varios amigos, empezó a tocar y poco después sacó el primer disco.
Skay mostró, en esta primera visita a Tucumán, que con sus temas puede levantar al público y avanzar en su proyecto dejando a su antiguo grupo casi en un segundo plano.
La mística ricotera dijo “presente” en el recital, pero tuvo que compartir el cartel con la propia del violero y ahora cantante.
“¡Jijiji, jijiji!”, empezaron a gritar todos cuando Skay se despidió. Unos minutos después, mientras todos preparaban la ronda para recrear “el pogo más grande del mundo” (en River, en 2000), la banda volvió con el tema “Talismán” y luego sí, cerró el recital con el solicitado emblema de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que enloqueció a los niños, jóvenes y adultos que llenaron el club.
IMPRESIONADO
“Vi a Los Redondos dos veces, pero esto es impresionante, Skay es más grosso de lo que parecía”, dijo Darío, de 24 años.
SIN VIOLENCIA
“Fue una fiesta hermosa y sin la violencia que había antes, excepto por los policías, que entraron con los bastones cuando terminó”, señaló Ester, de 48 años.
“METE FIESTA”
“Sin el Indio no es lo mismo, pero Skay igual mete fiesta”, enfatizó Gastón, de 28 años.
DESDE LEJOS
Con banderas, ricoteros de todo el NOA llegaron para ver a Skay. “Lo seguimos como al Indio y antes a Los Redondos”, dijo Sebastián García, de Salta.
