En un caluroso show, Skay Beilinson se presentó por primera vez en esta ciudad. Anoche el guitarrista hacía su actuación en Junín de los Andes.
FUENTE: Diario La Mañana Neuquén – Patagonia Argentina (Martes 11 de Octubre de 2005) (Enviada por Oscar Livera)
Neuquén > Eso está más que claro. El «Flaco» se siente más vivo que nunca y todo queda registrado en escena. Porque en más de una hora y media, Skay Beilinson ratificó que está en su propia ruta, y ni los cantos de los ricoteros lo conmueven -al menos eso parece a simple vista-, cuando todos se unen para solicitar una vuelta de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Con su habitual pañuelo en la cabeza y anteojos, la figura espigada del Beilinson se hace cargo de ir al frente, por eso con los conocidos riff del guitarrista, más los movimientos casi en cámara lenta, marca el rumbo a seguir.
“Genghis Khan” fue el encargado de hacer la apertura en un reducto de más de medio millar de personas, que se congregó para ver al guitarrista por primera vez en la zona. Sin embargo, se podía observar también la vieja camada “redonda” que arribó para revivir alguno que otro tema de los Redondos y celebrar algo que posiblemente formó parte de su historia.
Precisa, justa y con momentos de gran vuelo, la banda que lo acompaña en esta excursión rockera formada por Javier Lecumberry (teclados), Claudio Quartero (bajo), Oscar Reyna (guitarra) y “Topo” Espíndola (batería) sigue al pie de la letra al “Flaco” hasta sonar contundente, aunque para el gusto de muchos le falto algo más de volumen.
Como ya lo había anticipado, Skay recorrió gran parte de su repertorio de sus dos discos: “A través del mar de los Sargazos” y “Talismán”. De este modo se escucharon temas como “Oda a la sin nombre”, “Síndrome del trapecista”, “Astrolabio”, “Flores secas”, “Presagio” y la celta “Dragones”.
Momento esperado
Después de un breve impasse e invocando a Patricio Rey, el clima subió con los primeros acordes de “Nena, Nena”, tema clásico de los “redondos que nunca fue registrado en una placa de estudio.
Para que la celebración se haga más alegre y emotiva después se hizo presente “Caña seca y un membrillo”, en una nueva versión más armoniosa, mientras minutos más tarde el sentimiento se introdujo con “Todo un palo” y “El pibe de los astilleros”.
El final y con toda la asistencia solicitando “Ji, ji, ji” llegó con “Lluvia sobre Bagdad”, para inmediatamente pasar al himno que dio origen al “pogo” más grande del mundo en el estadio de River Plate allá por el 2001.
En lugares más reducidos Skay hoy está parado en el presente y mira hacia el futuro. Para quienes quieran subirse a su viaje, tendrán que tener claro que es lógico que sus canciones solistas tengan el 50 por ciento de ADN ricotero. Y además, pese a que en reiteradas ocasiones el canto «sólo les pido que se vuelvan a juntar» sea una súplica interminable y el «No lo soñéeeeee» provoque el mismo efecto liberador, Skay está muy lejos de revivir el pasado. Eso se nota en cada quiebre de sus rodilla, donde el guitarrista ríe, juega y la pasa bien con sus nuevos compañeros de ruta, esos que le devolvieron el espíritu de grupo. (L.C.).
