Una guitarra como pocas

Recital de Skay Beilinson (guitarra y voz), presentando «A través del mar de los Sargazos». Con Claudio Quartero (bajo), Daniel Colombres (batería), Javier Lecumberry (teclados) y Oscar Reyna (guitarra). En El Teatro (Lacroze y Alvarez Thomas).

Autor: Diario La Nación, 9 de marzo de 2003. Por Daniel Amiano

Nuestra opinión: excelente.

Es un acto de generosidad y, por qué no, de justicia. Generosidad porque aquí, en este país abandonado a la buena de Dios, tenemos a uno de esos guitarristas que envidiamos desde siempre en el rock anglosajón; un músico que puede sentarse en la mesa de ese exclusivo Olimpo y batirse a duelo musical con quien sea. Y un acto de justicia, también, porque en Buenos Aires podemos ver a una banda que suena como pocas.

«¡Hola! ¿Hay alguien ahí? ¿Hay acaso algún sobreviviente?» Sí que los hay. Skay Beilinson llegó por fin a la Capital y la fiesta es de las bandas y de los músicos, que suben al escenario con una danza tribal que es a la vez saludo de bienvenida.

El infierno está encantador esta noche, sí. El Teatro es una caldera en esta húmeda Buenos Aires que parece convertir todos los cuerpos en una masa líquida que le da forma a ese mar de los Sargazos que se atraviesa a puro rock and roll. Skay está ahí, en el centro, dueño de un espacio que no había ocupado hasta ahora y desde el cual sorprende, conmueve y desafía. Lo rodean Javier Lecumberry, Claudio Quartero, Daniel Colombres y Oscar Reyna. Un grupo que con el correr de los conciertos (tres en Mar del Plata y uno en Gálvez, Santa Fe) se convirtió en un poderoso transatlántico sobre el cual navega la guitarra del líder, con poder y sensualidad implacables.

Con el poder de un guerrero
«Gengis Khan» abre el fuego con el despiadado poder del conquistador. La base Colombres-Quartero construye un muro capaz de sostener todo lo que se quiera construir sobre él. Lecu, desde los teclados, colorea ese muro con sutiles aplicaciones armónicas, y Reyna complementa, desde la rítmica, el vuelo de las seis cuerdas de Skay.

Es el vuelo certero de un ave de presa que ataca en el momento justo y con un poder arrollador, mientras despliega la primera parte de su debut solista con «Kermesse», «Alcolito», «El pozo de la serpiente» y «Oda a la sin nombre», adoptado ya por el público como uno de los nuevos himnos.

Mientras tanto, recrea algunos clásicos de los Redondos, como «Roto y mal parado» y el siempre celebrado «Caña seca y un membrillo».

No hay errores. No hay dudas. Desde el escenario no se dice ni una palabra de más, ni hay gestos demagógicos, ni arengas innecesarias. Sólo una celebración que se contagia en una sala colmada. Los temas crecieron desde que fueron editados: la fusión del quinteto mejoró la grabación original. Y los temas de los Redondos que Skay eligió para versionar fueron trabajados nuevamente, como si quisiera cancelar una deuda con la factura de las viejas versiones.

La segunda parte abre con un clásico de la primera época ricotera, «Nene-nena», e inmediatamente continúa el cruce del mar con «Síndrome del trapecista», «Astrolabio», «La grieta», el épico «Entre el cielo y la tierra» y la emotiva «Lágrimas y cenizas» (como siempre, presenta el álbum completo).

Pero siguen las sorpresas ricoteras con la psicodelia de «El infierno está encantador esta noche», «Criminal mambo» y, para la despedida, «La bestia pop», el siempre reclamado y celebrado «Ji-ji-ji» y un popurrí que incluyó «Ñam fri frufri…»

Buenos Aires siempre es una parada difícil y los casi treinta años de los Redondos no son poca cosa, y cualquiera puede imaginar que también puede resultar una mochila pesada de llevar. Skay y su nueva banda no lo cargan como una condena. Por el contrario, lo hacen liviano. Después de todo, las cosas se dieron así, y de estar a un costado sosteniendo la maquinaria ricotera pasó a estar al frente de una maquinaria que funciona a la perfección, sin grietas.

¿Acaso Skay tenía que demostrar algo? Si debía hacerlo, el saldo le da a favor, con creces. Quedó la sensación de que éste es un nuevo camino. Ni mejor ni peor: distinto. Y saludable.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s