La llegada de Momo

El décimo hijo de las entrañas del Rey Patricio vió la luz el viernes 17 de noviembre del año 2000 del Señor. Todo el disco (letras y música) estuvo a cargo de Beilinson/Solari a quienes se sumó el nuevo «redondo», Hernán Aramberri, todo pasteurizado por las manos de Poli y plasmado en imágenes por la película mental del maestro Rocambole.

Diario La Nación. Noviembre de 2000

El décimo hijo de las entrañas del Rey Patricio vió la luz el viernes 17 de noviembre del año 2000 del Señor. Todo el disco (letras y música) estuvo a cargo de Beilinson/Solari a quienes se sumó el nuevo «redondo», Hernán Aramberri, todo pasteurizado por las manos de Poli y plasmado en imágenes por la película mental del maestro Rocambole.

Después de 16 meses de trabajo, Bellinson y Solari, rebautizados como LUBOLO y SE-SI-BON, terminaron Momo Sampler, el décimo disco de los Redonditos. La modalidad de trabajo fue absolutamente novedosa para una banda acostumbrada al pulso rockero. Grabaron y demearon por separado, cada uno en su estudio hogareño. Después terminaron de definir las once canciones.

«No hubo tracción a sangre», dice el Indio sin que se le mueva un pelo. «La banda también se está enterando del disco en estos días. Skay se los muestra para ensayar los temas».

Grabado entre Luzbola (el estudio en la casaquinta de Solari) y Panda y masterizado en Nueva York, viene con un colgante fundido artesanalmente por un taller montado para la ocasión que muestra que la imaginación de Rocambole supera todo tipo de desafíos.  Como anticipamos, el envase es totalmente de goma  y todas las letras del disco vienen impresas en souvenirs individuales, una estampita para cada canción. Dentro de las mismas coordenadas asfixiantes, directas y representativas de LUZBELITO y ÚLTIMO BONDI, MOMO SAMPLER revisa el mito pagano que envuelve a la banda y no da respiro. La Nueva Roma anticipada en La mosca y la sopa (1991) vuelve a ser demasiado real.

«Hablo de lo que veo y en mi trabajo hay algo de realidad y algo que puede ser profético. Me preguntaban si los shows de River tuvieron consecuencias sobre alguna letra de Momo Sampler y no, más bien el último tema de Ultimo bondi a Finisterre preanuncia lo sucedido en River», le explicó a la periodista Adriana Franco en su nota para el diario La Nación.

Momo Sampler es una oscura referencia a la alegoría pagana que siempre ha rodeado a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. “Es una muestra de que Momo no es real, una desnaturalización del valor pagano”, explicó el Indio.

Dedicado al periodista Fernando Basabru -uno de los primeros en descubrir a Los Redondos allá por 1976, para la revista Expreso Imaginario-, que falleció de cáncer el año pasado, Momo Sampler aparece en su totalidad como un álbum claramente sincero, que recita verdades oscuras y aparentemente sin salidas. Es imposible no asociar las letras con la realidad urgente y triste que nos circunda, quizás no haya poeta capaz de igualar al Indio en su capacidad metafórica, en su manera única de describir mundos cotidianos, miserias humanas y personajes creíbles con los que podemos identificarnos en cualquier momento, en cualquier verso de una canción.

Podría asegurarse que ni siquiera es parecido a Último Bondi a Finisterre y  que nuevamente los Redondos le demuestran a la escena musical que no hay manera de medir su trabajo, que simplemente hay que dejar que su música y su poesía nos atraviese el cuerpo para despertar resonancias que ni siquiera sabemos que están allí.

Momo Sampler no es una continuación de Último Bondi a Finisterre y tampoco es un regreso a las fuentes. El uso de las máquinas, a cargo del grumete midi Hernán Aramberri, es más sobrio y certero y es lo que le otorga un aire siniestro al disco. Aquí, las máquinas funcionan como sostenes para el rock maduro/evolutivo/implacable de Patricio Rey. Como siempre la virtud es estimular el enigma frente a un mundo que pretende llamar a todas las cosas por su nombre y que apenas lo logra. La impostura y la necesidad de jugar un rol social son las bases de este doloroso viaje a la alienación que se llama MOMO SAMPLER. Si bien las máquinas juegan un gran rol en Momo Sampler, se han usado para «lograr el drama musical» apropiado para este caso: La Impostura de la Impostura. Lo más novedoso es que el resto de la banda no participó ni del proceso creativo ni de la grabación de ninguna de las canciones que están incluídas en el álbum.

Momo Sampler nos abre las puertas a un nuevo universo musical en la era redonda, donde nada es conocido y deben escucharse los temas varias veces hasta que, como dice Apuleyo en el preludio de Momo Sampler, recuperemos la forma humana para perderla otra vez. Hay temas que no necesitan escucharse dos veces para descubrir que enseguida nos llegaron hasta un nervio, como La Murga de la virgencita, y otras necesitan descargar todo su mensaje pasional para que aprendamos a vivirlas.

Máquinas, sonidos digitales en texturas impensadas se combinan con bajos poderosos y guitarras retorcidas y emblemáticas, saxos sólidos y una base de tambores que marcan la entrada al siniestro carnaval que dirije Patricio Rey. La voz del Indio pasa por los filtros de esta nueva era y alcanza tonos increíbles. Las letras hacen que una vez más seamos los redonditos los propios jueces y personajes en esta nueva cruzada redonda.


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