LETRA
Estás marcado
estás condenado
tenés la marca de Caín.
Se ve en tu frente
se ve en tus ojos
llevas la marca de Caín.
Tenés la llaga
no cicatriza
tenés la marca de Caín.
Te vi buscando
siempre buscando
a otro paria como vos
otro cainita
tan que no encaja
alguien como vos y yo.
Estás marcado
estás condenado
tenés la marca de Caín.
Se ve en tu frente
se ve en tus ojos
llevas la marca de Caín.
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MÁS INFO SOBRE ESTA CANCIÓN
«Tenes la llaga, no cicatriza: tenes la marca de Caín. Te vi buscando, siempre buscando, a otro paria como vos, otro cainita, tan que no encaja; alguien como vos y yo.»
Siempre decimos que vagando por el mundo hay un montón de seres que, con sólo verlos, te das cuenta de que son como parte de una misma familia: los locos, los poetas, los músicos. Y de alguna manera parecemos llevar una marca en algún lugar de la frente, o del corazón, no sé
dónde. Es una forma de reconocernos. Por eso lo de «Estás marcado, estás condenado, llevas la marca de Caín». Por otro lado, Caín tuvo hijos, que a su vez tuvieron hijos, y estos hijos otros hijos, y me enteré de que uno de ellos se llamó Jubal: es el padre de todos los músicos. Y, de alguna manera, él nos representa como descendientes de Caín.
¿Por qué la marca del «malo» de la historia? ¿Por qué no la marca de Abel?
Bueno, Abel desapareció… (sonríe). Caín y Abel representan los dos aspectos que conviven dentro de una misma persona. Abel es la parte espiritual, de quien Dios acepta sus ofrendas, y Caín es la parte a la que le toca lidiar con el mundo, la parte más difícil: la parte física, la de la personalidad, cómo se maneja uno en la realidad. Y ahí está, condenado a andar errante sobre la Tierra y tratando de encontrar la manera de poder justificar este viaje.
¿Por eso la música del tema es así, ominosa?
El tema de la música no me lo planteo. Para mí, la canción se va descubriendo sola. De pronto, esa parte empezó a tornarse en una epopeya, y el tema se armó por su cuenta…
El rock no es un lugar seguro. Revista La Mano, número 40, julio de 2007. Por Gloria Guerrero.
–El personaje de “La doble marca” es quien lleva la marca de Caín. “Estás marcado / estás condenado”, dice la letra. ¿A qué?
–Siempre hablamos con Poly de que en la gente que uno encuentra existe un dolor que se le nota en la mirada. Hay ciertas afinidades que llevan a uno a engrampar con ciertas personalidades y no con otras. Justamente aquellos que no encajan, que no tienen un lugar fácil dentro de la sociedad son aquellos con los que uno se relaciona más fácil. Poly les dice los cainitas, los que tienen la marca. No es una marca heroica, sino un signo de dolor que proviene de no encajar en el mundo establecido. Pese a ello, aún tienen sueños, aún siguen creyendo en otras cosas. En cierto modo, es algo autorreferencial.
«Yo tengo el sonido de la guitarra grabado en los huesos»-. Diario Página 12 (Domingo 18 de Noviembre de 2007) Por Cristian Vitale
–¿Por qué recurrió a Hypnofón, la orquesta de Alejandro Terán?
–Cuando estaba armando los demos, vi que había un par de temas a los que les vendría muy bien un tratamiento de cuerdas. Unos amigos me recomendaron a Alejandro y fue un encuentro feliz. En “Una doble marca” sentí que su final epopéyico a la Tim Burton tenía que sonar con trompetas y violines…
–Apocalíptico…
–Claro. Buscaba algo que superara lo rockero-tradicional. A mí me gusta salir un poco de la estructura clásica, meter una gaita, una cantante lírica, un cuarteto de cuerdas.
«Yo tengo el sonido de la guitarra grabado en los huesos»-. Diario Página 12 (Domingo 18 de Noviembre de 2007) Por Cristian Vitale
–El título del disco, La marca de Caín, está extraído del tema que cierra el álbum, La doble marca, donde cantás: “Te vi buscando / siempre buscando / a otro paria como vos / otro cainita / tan que no encaja / alguien como vos y yo”. ¿Cuál es la marca que te iguala a los descendientes de Caín?
–Cuando Caín mata a su hermano Abel, Dios lo expulsa de su presencia y lo condena a vagar por la tierra, como un extranjero, siempre errante, sin encontrar su lugar. Y, para que nadie le haga daño, le pone una marca. Entonces, de alguna manera, todos somos descendientes de Caín. Él crea la primera ciudad, que se llama Enoch. Con Caín, de alguna manera, empieza la civilización. Y aquí vamos, con la civilización a cuestas, con todo este drama encima. Además, entre su descendencia está Tubal-Caín, que es el padre de todos los artesanos que trabajan el hierro y el bronce, y también Jubal, de quien provienen todos los músicos. Y lo del título también viene de lo que yo llamo la doble marca, aquella que hace que reconozcamos algo distintivo en esos personajes que encontramos cada tanto, una señal que nos hace sentir que pertenecemos a una misma nación o a una misma familia.
–Cuando reconocés a un igual, por más que sea la primera vez que lo ves…
–Exacto. Esos encuentros en los que te das cuenta de que hay una manera de mirar la vida, una manera de sufrirla, una manera de entender la existencia, que de alguna forma nos hermana. A veces pasa con los locos, los poetas… algún tipo de dolor parece que nos hermana, y esa sería la segunda marca.
–Vos decías que Dios le puso la marca a Caín para que no le hicieran daño, para que no lo mataran, como una defensa a pesar del castigo, en lo que sería una forma de misericordia. Pero también se podría pensar que Dios lo marcó para que todos lo identificaran como el asesino de su hermano.
–También podría ser… lo que pasa es que yo veo a Caín y a Abel como dos aspectos de lo humano. Abel sería la parte que se conecta con lo más sutil, con lo trascendente, lo espiritual, y Caín es esa parte a la que le toca lidiar con el mundo. Y la que nunca puede morir es la parte del ser humano que tiene que lidiar con el mundo. El asunto es cómo conciliamos esos dos hermanos que todos llevamos dentro. Por eso en el disco aparece la cita “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”, porque justamente se trata de uno mismo, todos tenemos un Caín y un Abel, nadie es más ni menos. En cada una de nuestras elecciones se vuelve a plantear el mismo drama, o se repite el asesinato o hay una reconciliación entre los hermanos, entre los dos aspectos de cada uno. En realidad, se trata de un conflicto que nunca se resuelve, es una lucha permanente.
–¿Cómo tomás lo que está escrito en la Biblia?
–Todos los textos sagrados tienen interpretaciones infinitas. A mí me atraen sobre todo por esa posibilidad: siempre hay alguna lectura diferente que se puede aplicar para desentrañar el misterio de nuestra existencia.
–¿Más allá de la religión a la que pertenezca el texto?
–Sí.
–Lo importante es lo que se puede interpretar de ellos…
–Claro. Me parece que todos los textos se han escrito con un lenguaje simbólico. No creo tanto en el relato literal de lo que se dice, sino en esa otra lectura, quizá más esotérica.
Skay, el chamán del rock. Portal Ciudad Abstraska – Mar del Plata (Viernes 14 de Septiembre de 2007) Por Christian A. Masello
FICHA TÉCNICA
Disco: La marca de Caín
Skay Beilinson y los Seguidores de la Diosa Kali
Duración: 03:56
Ficha técnica:
Skay y los Seguidores de la Diosa Kali
Javier Lecumberry: teclados y melódica
Claudio Quartero: bajos
Topo Espíndola: batería y percusión
Oscar Reyna: guitarra y mandolina
Skay: guitarra y voces
Grabado en estudios Conde y Aladino Mezclado y masterizado en Aladino
Composición y dirección: Skay
Coproducción y programaciones: Joaquín Rosson
Al mando de las consolas: Pájaro Randazzo
Asistente: Emiliano Cura
Arte visible: Rocambole
Operadora de conciencia: Poli
Cuerdas y vientos en Arcano XIV y Doble Marca a cargo de «La Pequeña Hipnofón»; Guadalupe Tobarías (violines), Alejandro Terán (violas), Julián Gandara (cellos), Axel Kryger (flauta), Miguel Ángel Tallarita (trompeta y flugelhorns), Santiago Castellani (trompetas y tuba), bajo la batuta de Alejandro Terán.

