El regreso (casi) más esperado

La vuelta a los escenarios luego de cuatro años, sus proyectos, la admiración por el Carnaval y la murga uruguaya, su actual libertad creativa, la voluntad de juntar a los Redondos. El Indio Solari se confiesa antes de llegar a Montevideo.

Autor: Semanario Sábado Show de Uruguay, 26 de noviembre de 2005. Por Gerardo Minutti

«Acá estoy, reposando un poco después de estos dos días. Más que nada descansando porque cuando los encare, físicamente no estaba muy bien porque me había caído de una escalera y me había pinsado una vértebra, además estaba con anginas. Bueno, ahora estoy tratando de poner todo en condiciones para ir a Montevideo».

Las dolencias extremadamente mundanas responden al hombre de 56 años llamado Carlos Solari, que con voz firme y amable atiende el teléfono. El mito que rodea al Indio Solari y que comprende un poderoso enigma en torno a su persona, queda, al menos, suspendido en 30 minutos de charla amena y disfrutable. Claro, en esa media hora la realidad se torna difusa. Hay momentos de significación humana y otros que dejan ver sus cualidades de narrador maravilloso.

¿Cómo viviste tu vuelta a los escenarios?

Me costó entrar en el viaje porque insisto tuve un poco o bastante de oficio, decir que la emoción que había en el lugar, en la gente, después me hizo olvidar. Pero de movida tratando de ver hasta donde me daba el viaje. Siempre pasan ese tipo de cosas, está todo bien hasta unos días antes del recital, no sé si el bioritmo se desacomoda o algo pasa, pero bueno me caí bajando de la escalera de la oficina y estuve aplicándome inyecciones para subir al escenario.

La previa antes del show, ¿la viviste con mucha ansiedad?

Uno no se da cuenta de la ansiedad seguramente, yo sinceramente lo vivo con tranquilidad y realmente el escenario es un lugar muy cómodo que reconozco inmediatamente, un habitab que por más que uno esté unos años sin ir reconoce como una ciudad que ha visitado muchas veces. Puede haber alguna diferencia, pero uno lo reconoce. Yo supongo también que cuando uno está nervioso, en estos casos, no se termina de dar cuenta. Yo sinceramente no lo viví con mucha ansiedad, pero bueno, estas cosas que te digo que pasan antes seguramente es una manera por donde se canalizan todos esos nervios. Supongo, pero la verdad es que no tengo muy claro cómo es el proceso.

¿Te sorprendió la gente?

En definitiva siempre es sorprendente semejante fidelidad con un artista, mis grandes dudas estuvieron ya hace unos meses cuando salió el disco, donde de alguna manera el recibimiento, las ventas, los comentarios, las críticas fueron auspiciosas y a partir de ahí empecé a pensar en hacer shows de estas dimensiones. Al principio uno no sabe que sucede después de la separación de una banda como los Redondos, uno no tiene muy claro cuál es el lugar de uno. Ya con la venta del disco y las críticas fue pasando otra cosa, y a medida que iban vendiéndose las entradas por un lado me di cuenta que la convocatoria iba a ser buena y después al ver la alegría de la gente durante las dos noches se terminó de discernir todo esto.

Durante los shows dijiste: «Agradezco el grado de perversión que siempre tuvieron conmigo». ¿Por qué identificás esa fidelidad con una perversión?
Yo intento ser fiel desde hace muchos años, con mi compañera, con mis amigos, una cosa que es bastante difícil. Yo siempre digo que es difícil ser sincero cuando se es inteligente, y también es muy difícil ser honesto cuando se es ambicioso. Yo creo que cuando uno pretende la inteligencia y la ambición tiene que luchar contra la falta de sinceridad y la falta de honestidad. En este caso también. Cada uno tiene una idea diferente de lo que es la fidelidad, yo no lo veo como una cosa virtuosa, sino que lo veo como una especie de perversión donde uno elige experimentar y jugar los juegos del amor, del cariño, del afecto en un círculo cerrado de opciones. Yo creo que eso no es natural, yo creo que es una perversión cultural. Lo vivo como una perversión. Eso también fue simplemente como un chiste, una humorada sobre de que manera habían sido fieles durante estos cuatro o casi cinco años.

¿Te gustaría tocar más seguido?

El gran problema de todo esto es cuando uno se hace cargo de todo, de la producción y de todo, en estas dimensiones sobre todo, porque cuando tocás en lugares más chicos todo es más simple, y de esta manera cualquier error puede ser catastrófico. Tenés un grado de preocupación previo que no es solamente la preocupación del artista, una preocupación musical sino de toda la producción, de la seguridad, del vestuario, de las luces, uno esta metido en todo eso. En realidad, es como que terminan estos shows y uno quisiera descansar un rato. Yo tengo como medio programado tocar ahora en Montevideo, después volver recién en abril y mayo a tocar en algunos lugares del interior y quizás hacer la capital o hacer La Plata nuevamente, o quizás volver a Montevideo. Después tengo pensado parar durante un año porque necesito hacer otros trabajos, no se hace una carrera o una etapa solista con un solo álbum. Así que tengo pensado dedicarme un año completo a hacer un par de trabajos de grabación, uno propio y otro propio o compartido con algún otro artista.

¿Extrañás algo de los Redondos?

Yo supongo que el campo tensional de uno hace lo que buenamente puede. El otro día tocó Sergio (Dawi) de invitado en el segundo show, había aparecido el sábado de visita, aunque no estuvo preparado. No quería ser medio demagógico e invitar a algunos de los Redondos para estos shows, nos dio ganas de que subiera y finalmente se dio en el segundo show. Fue una alegría muy grande que él haya estado. Ahora, momentáneamente estoy disfrutando de esto, de lo que son Los Fundamentalistas (su banda), son excelentes músicos y buena gente con la cual puedo estar mucho tiempo entretenido y divertido, tienen un humor muy bueno. Eso es todo lo que hace falta para estar con músicos: que toquen bien y que tengan un humor similar al de uno. Así que no me da mucho tiempo para pensar en otras cosas, estoy muy abocado a esto y se verá a futuro qué es lo que pasa.

¿Qué es lo que más valorás luego de la separación de los Redondos?

El reconocimiento de la gente y de la crítica. Yo lo que también rescato de este momento es que siempre uno cuando tiene una dupla compositiva siempre está consultando con el otro y tratando de que se aúnen las ideas musicales. Y bueno, cuando uno está solo puede hacer lo que se le cante el forro de las pelotas, eso siempre es atractivo. Lo que rescato es la libertad creativa que tengo en este momento, que puedo hacer lo que quiera sin consultar con nadie. Independientemente de que uno se lleve bien siempre hay otro que tiene otra idea musical y hay que ir jugando con la necesidad de los dos. En este caso, simplemente los músicos vinieron a acompañarme y hacerme la pata. No estoy midiendo una cosa con otra porque son dos cosas diferentes, comparten el mismo público y agradezco mucho y estoy muy feliz de que la convocatoria.

¿Cómo creés que avanzó tu lírica en todos estos años?

Dice Neil Simon, un autor teatral: le preguntan «¿cómo va tu novela?» y dice «Bueno, ya tengo las palabras, ahora sólo tengo que juntarlas». Yo siempre he tratado de escribir siendo irreverente con la sintaxis, haciendo cambios deliberados para construir las letras de las canciones que tienen que tener cierta musicalidad y a la vez generar cierto enigma para que la gente se involucre en ellas, y no decirles y contarles un cuento. Yo sigo fiel a mi estilo, que es generar cambios irreverentes en la sintaxis de lo que hago. Eso parece que ha resonado mucho en la gente a tal punto que todas las banderas tienen fragmentos de las canciones que hago, e inclusive muchas notas periodísticas utilizan de titulares o epígrafes frases sacadas de las letras que hago. Yo sigo escribiendo lo mismo, lo que van cambiando son los motivos, que cosas quiero describir. Este álbum es muy íntimo y tiene que ver con cosas que me han ido pasando, la aparición de temas como la muerte y esas cosas que quizás son novedosas. En definitiva el estilo sigue siendo el mismo.

Por tu parte, ya confesaste la voluntad. ¿Es posible que se vuelvan a juntar los Redondos?

Mi voluntad es simplemente eso, yo ya expliqué porque me gustaría que al menos se despidiera una banda que ha atravesado tantos años juntos y encima que ha generado tanto cariño y tanta resonancia. Mi voluntad es que volviera, aunque más no fuera para hacer una despedida más acorde con eso. Ahora, eso ya no depende mí, depende de una relación que tengo con otras personas, y eso a veces se puede solucionar, otras veces no. Tenemos que tener la misma decisión, el mismo deseo. Así que no puedo aventurar nada, ni mucho menos. Yo creo que para el año que viene es muy improbable, yo supongo que Skay tiene todos sus proyectos armados y yo también, uno adquiere nuevas responsabilidades. Pero bueno, mientras tanto esperemos que si nos reunimos para hablar de otras cosas ahí surja la posibilidad, pero no puedo adelantar nada al respecto.

URUGUAY: UNA LEYENDA HECHA REALIDAD

¿Cuantas veces se dijo que el Indio Solari venía a Uruguay para disfrutar de la tranquilidad, para ir al cine y para concurrir al Carnaval?.

Pues bien, era verdad. «Las veces que he ido, no a tocar sino más bien de paseo porque es un lugar bastante más tranquilo para mí, puedo ir al cine y dos por tres he ido a los carnavales, ya que me gusta mucho el Carnaval de ustedes. Para mí no hay otro lugar en el cual yo me sienta tan cómodo, por un lado, un poco liberado del asedio y por otro que tengan costumbres tan parecidas a las nuestras. Somos muy parecidos aunque en algunos lugares no nos guste. Tanto uruguayos como argentinos somos descendientes de gringos, no tenemos tanto criollismo como tiene el resto de Latinoamérica, en ese sentido, somos muy parecidos«.

¿Qué cosas te gustan del Carnaval uruguayo?

De movida tiene una cosa conmovedora musicalmente que a mí me pasa con dos sonidos: uno son los coros rusos masculinos y el otro es con el coro de las murgas. El coro masculino tiene un poder muy conmovedor, tiene una potencialidad muy grande. Por otro lado, también me interesa la lírica dedicada a los reclamos sociales. A mí las agrupaciones que más me interesan son muy tradicionalistas: Araca la Cana o Falta y Resto. Yo no soy un conocedor profundo como son ustedes los uruguayos como para emitir opiniones, pero hay otras bandas que me parece que tienen que ver con otro momento del proceso y que tienen que ver con la televisación de los eventos, que tienen más vestuario, serpentina y globos… con una estética más televisiva. Las murgas tradicionales a mí me gustan mucho porque tienen mucha chispa en la descripción de muchas situaciones.

¿También te interesa la parte lírica de la murga?

Sí, de movida hay cantantes alucinantes. La última vez que estuve creo que fue el Club Albatros, porque a mí me gusta más ir a ver a los barrios, así me como un choricito, hay sorteos, la gente está con sus mates y es como mucho más atractivo. Me parece sorprendente la calidad y el encanto que tienen los cantantes, son muy buenos intérpretes. Las letras me parecen muy chispeantes y agudas, escritas por gente que también domina el asunto de escribir.


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