Tras cuatro años de ausencia en los escenarios, el ex líder de Los Redondos volvió ante 50 mil personas en La Plata.
Autor: Tea digital, 16 de noviembre de 2005. Por Gastón Doccola

“Damas y caballeros. Los Fundamentalistas del aire acondicionado”, fue lo primero que se pudo oír cuando se apagaron las luces del estadio más nuevo del país, el “Unico de La Plata”. Ya pasadas las 21.20, con 50 minutos de retraso (algo muy raro en el Indio) por problemas técnicos de sonido, “Nike es la cultura” fue el primer tema de la noche más esperada en años por toda la familia ricotera que acompañó a Solari este sábado 12 de noviembre. A pesar de que el primer minuto de la canción no se escuchó y se podía ver nada más que al Indio bailando, la gente no se desesperó.
“Amnesia” fue el que siguió, y antes de que sonara “Tomasito podés verme? Podés oírme?”, el Indio, con sus 56 años dijo sus primeras palabras: “Yo muchas veces me jacté de ser fiel, tomando la fidelidad más como algo perverso que como una virtud. Les agradezco a todos el grado de perversión que tuvieron hoy conmigo”.
Casi 50 mil almas de todo el país esperaban este momento y llegó. “A ver si se acuerdan de esta”, estimuló Solari, y sonó el primer tema de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, “Un ángel para tu soledad”, seguido de “El Lobo caído” y “La piba de Blockbuster”, acompañado por Debora Dixon en coros, quien se sumó a Los Fundamentalistas Baltasar Comotto y Gaspar Benegas en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Aramberri en batería, Pablo Sbaraglia en teclados y samplers, Ervin Stutz en trompeta y Alejo Von Der Phalen en saxo.
Siguió con temas de su disco “El tesoro de los inocentes (bingo fuel)”, “Mi caramel machiato” y “El tesoro de los inocentes”. Llegó “Yo, Caníbal” y antes de “Ropa sucia” dijo: “Como es costumbre, paramos un rato”.
Cuando se prendieron las luces del Estadio Unico se podía observar a la gente con mucho entusiasmo hablar con el que tenían al lado, con el mismo ímpetu de aquellos que al término del primer tiempo disfrutan que su equipo va ganando y goleando. A los pocos minutos se apagaron las luces y al Indio se lo vio con otra camisa. Para sorpresa de muchos volvió con “Fuegos de Oktubre”, seguido de “Tsunami” y “Ciudad Baigon”. El show era bastante variado, con canciones del disco último salido en diciembre junto a los históricos de los Redondos. “Shopping Disco Zen”, “Héroes del whisky” y “Nueva Roma” fueron tres canciones seguidas de Patricio Rey que por momentos hacía ilusionar a la gente con una vuelta de la mítica banda formada en esa ciudad, La Plata.
Cosa que no pasaba con los Redondos, el Indio habló mucho con la gente, casi entre tema y tema, hasta retó a los chicos varias veces cuando tiraban zapatillas en honor a las victimas de Cromagñon. “A ver a los talibanes si dejan de tirarme con zapatillas”, dijo.
“To Beef or not to Beef” (dedicada a la gente que se va del país), “Pabellón Séptimo” (un relato de una cárcel) y “El pibe de los astilleros” se presentaron antes de que llegara la emocionante “Juguetes Perdidos”, donde la gente cantó: “Yo sabía, yo sabía, que a Bulacio (Walter), lo mató la policía…”. Frente a esto, y sin decir nada, al Indio se lo veía emocionado, puso su micrófono a disposición de la gente y dejó que canten, limitándose a mover afirmativamente la cabeza.
“El charro chino” abrió la tercer salida de Solari al escenario, que tenia cuatro pantallas y un juego de luces que no es envidiable a cualquier show internacional. Otra vez un tema de los Redondos, esta vez “Susanita” y “Un poco de amor francés”, seguido por “Tarea Fina” y saludó otra vez, amagando irse, pero la gente sabía que faltaba “el Himno ricotero”. Porque es imposible que no toque ese tema, es como ir a la Iglesia y que no se rece el “Padre Nuestro”. Así mientras se prendían las luces del estadio (esta vez todas), la gente cantaba: “Olé, olé, olé, olé, olá, sólo te pido que se vuelvan a juntar…”. Pero el tema más emocionante hecho por la gente fue: “Los Redondos, es un sentimiento, no se explican, se llevan bien adentro, y por eso, los sigo a donde sea, soy redondo, hasta que me muera, ¡vamos los redon!, ¡vamos los redon!…”.
En ese momento, al Indio se le escuchó decir “Jijiji”, a lo que la gente respondió con su “Jijiji”, “Jijiji”. Y así fue nomás: llegó el pogo mas grande del mundo otra vez, como lo fue en el estadio mundialista de River allá por el 2000. “Jijiji” es el tema mas esperado de la noche, la canción que todos querían que haga, y así fue. Gente llorando, abrazándose, saltando de alegría, sabía que se iba otra vez el Indio y ya no volvería, por lo menos hasta el otro día.
PUNTOS PARA DESTACAR
* El accionar de la seguridad, que era privada (más de 600). Impecable, con tranquilidad y buena disponibilidad de ellos hacia la gente y viceversa. Es más, parecía que iban a ver los Redondos ellos también.
* Se mantuvo a la Policía lejos del estadio, eso también mantuvo calma a la gente. Hay que recordar que muchos de los incidentes ocurridos en otros años fueron enfrentamientos entre la policía y la gente.
* La Cruz Roja no paró de atender a la gente que llegaba a alguno de los dos puestos que había a los costados del campo, muy buena predisposición.
* La gente se portó bien, cuando hubo un incidente en la popular, todos respondieron con silbidos y cánticos en contra de los que se peleaban. Fue tan rápida la reacción de la gente hacia ellos que se terminaron dando la mano y fueron ovacionados por miles de personas.
